Juan García-Escudero, Chief Creative Officer de la agencia TBWA, entrevista al director James Rouse en las X Jornadas de Producción de Cine Publicitario.

La mañana continuó con una serie de conferencias, iniciadas por “El valor de la producción en nuestro negocio”, en la que  Juan García-Escudero, Chief Creative Officer de la agencia TBWA, ha entrevistado al reconocido director James Rouse. 

“Si pudiera pedir tres deseos para cualquier proyecto, serían siempre los mismos: confianza, confianza, confianza”. 

García Escudero ha comenzado la ponencia con dos confesiones: la primera, que a pesar de no haber trabajado nunca con Rouse, se trata de uno de sus directores favoritos y la segunda, que el papel de entrevistador es nuevo para él. Ambas han ayudado a transmitir un punto de vista en  el que se mezclaban conocimiento y curiosidad. 

Rouse no aspiraba de pequeño a dedicarse a la dirección. Tal y como ha contado, se enamoró de la profesión durante su primer rodaje, el cual fue un éxito de taquilla. Sin embargo, no fue esto lo que le hizo decidirse por la profesión, si no los retos a los que se enfrentó mientras grababa. 

El storytelling y la capacidad de trabajar con distintos géneros también afianzaron su decisión. La creación de nuevos personajes juega un papel fundamental para el director británico, quien asegura que este fue uno de los temas que le hizo lanzarse a grabar un largometraje. Entender las emociones de estos y poder “meterse en su cabeza” resultaba interesante para alguien que como él, anteriormente solo había participado en proyectos con una duración reducida. Aun así destaca que es precisamente la corta duración de los spots lo que resulta tan atractivo de la publicidad. 

Siendo el humor uno de sus toques personales, Rouse considera este aspecto como un beneficio a nivel creativo. Un talento sobre el que García-Escudero pregunta al entrevistado: ¿Hay algún talento específico que se deba tener para crear películas de ficción vs. publicitarias? Según él, todo gira alrededor de la introducción de la marca y su filosofía en la historia, contando con valores concretos. 

Para él este es el elemento indispensable entre marcas, agencias y productoras. Sobre ello, comenta un ejemplo concreto en el que un creativo tuvo completa libertad para crear “lo que quisiera, mientras que hiciera a la marca famosa”. A través de ello, pudo conseguir mucho más de lo que pensaba, con un presupuesto inferior, simplemente gracias a esa libertad. 

Por ello, ante la cuestión “¿cuáles serían los tres deseos que pediría Rouse para poder producir realmente bien?”, Rouse responde “serían siempre los mismos: confianza, confianza, confianza”. 

Aunque hay otro factor que también cobra importancia: la improvisación. Quiere ser parte de todo el proceso creativo, admitiendo que “si lo dan todo hecho nunca cojo el trabajo”, argumentando que “el individuo perderá la motivación” si no puede participar a todos los niveles. 

Pero, ¿es el núcleo del proyecto igual de importante que la improvisación? Aunque con cierta estructura, apuntes y una premisa, la respuesta es sí. La espontaneidad es vital para Rouse. “Para hacer que se perciba como una situación natural, solo entra una pequeña parte de instrucciones. Si algo cruza la mente del actor que está en escena, deberían decirlo”.

Con un fragmento de uno de sus últimos trabajos, Rouse ilustra la importancia de la creación: cuando más vulnerable sea el personaje, mejor será la película, más se sentirán las emociones y conectará con el espectador. 


Cerrar
loading...